9 consejos para una piel suave: ¿cómo elegir productos humectantes?

Cuando tu pareja te abraza, muchas veces empiezas a sufrir pensando… “¡olvidé aplicarme la crema hoy!”. Con la edad, a muchas mujeres nos pasa lo mismo. Y daríamos lo que fuera por volver a tener esa piel suave y fresca que teníamos cuando éramos muy jovencitas. Aunque es difícil, no es imposible, especialmente con tantos productos que venden hoy en día. Pero, ¿cómo puedes elegir el adecuado?

La piel de las mujeres no siempre es tan suave como cuando éramos unas niñas. La edad, el agua, el jabón y el sol la resecan y la maltratan. Por eso debemos brindarle atención y cuidados, para mantener en la medida que sea posible, esa suavidad de años pasados.

No es difícil, ni imposible tener piel suave. Y menos cuando hay tanta oferta de productos, desde jabones hasta cremas. Pero, ¿cómo elegir el más adecuado para tu piel? Estos consejos pueden ayudarte.

1.  El cuerpo es diferente al rostro. Los productos para el rostro están hechos para la piel delgada, así que no insistas en usarlos para tu cuerpo. Lo mejor es que elijas productos expresamente diseñados para el cuerpo, que contienen compuestos ideales para esa piel que es más gruesa.

2.  Los jabones regulares generalmente son buenos para limpiar la piel, pero algunas veces remueven la capa de grasa natural que la protege, resecándola e irritándola. Mejor usa jabones humectantes, pueden ser líquidos o de barra, pues son más suaves que los jabones regulares, y tienen emolientes y lubricantes que ayudan a mantener tu piel suave y humectada.

3.  Busca jabones con glicerina, vaselina blanca, aceite de girasol o de soya. Y evita los jabones con fragancias cuando tienes piel sensible pues pueden ser irritantes. Si no los necesitas, no los compres.

4.  Los exfoliantes sirven para remover las células muertas de la piel y así permiten que el humectante entre más profundo. Pero ten cuidado, porque no todos son buenos para tu piel. Busca aquellos con granos sintéticos o granos diminutos de azúcar, pues son más uniformes en su tamaño que los exfoliantes de frutas y protegen más tu piel.

5.  Las cremas generalmente contienen emolientes y/o lubricantes. Los productos emolientes con base en aceite tienen un efecto más duradero que los hechos con base en agua, aunque te dejan una sensación grasosa sobre la piel. Los productos lubricantes o humectantes absorben el agua del aire y la mantienen en la piel, aunque no son muy buenos cuando no hay humedad en el ambiente.

6.  Si tienes piel normal, es recomendable usar una crema con base en agua que tengan aceites naturales livianos (jojoba, almendras, olivas).

7.  Si tu piel es reseca busca jabones líquidos o cremas con base en aceite, que contengan ácido glicólico, ácido láctico, urea (sí, aunque suene desagradable, es humectante), ceramidas o dimeticona (una forma de silicona).

8.  Si tu piel es grasosa, no significa que no puedes usar un producto para mantener la suavidad de tu piel. En ese caso, busca cremas suaves hechas con base en agua. Y si eres propensa a tener acné, busca que sean “no comedogénicas”  y que no causen acné, o sea,  que no bloqueen tus poros.

9.  Para la piel áspera de las rodillas y los codos, busca algunos productos especialmente diseñados para estas zonas que contienen ácido salicílico o ácido málico y que ayudan a disolver las asperezas.

Finalmente, el secreto clave para tener la piel suave es aplicarte la crema tan pronto salgas de la ducha, cuando la piel aún esté húmeda. Así, con tu piel humectada, no tendrás que sufrir el próximo abrazo, sino disfrutarlo.

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Fuente: http://www.vidaysalud.com/diario/mujeres/consejos-para-una-piel-suave-como-elegir-productos-humectantes/

La obesidad infantil es una epidemia mundial

Muchos niños simplemente no se sienten atraídos por ningún deporte y prefieren pasar horas frente a la televisión, la computadora o con los videojuegos. En Vida y Salud te damos algunas ideas para que tus hijos cambien de actitud y se interesen por la actividad física. Recuerda que el ejercicio es importantísimo a la hora de combatir la epidemia de obesidad infantil y para estar sanos.

Muchos niños, jóvenes y adultos tienen la fiebre futbolística. Algunos siguen paso a paso los movimientos de sus jugadores y de sus equipos favoritos. Otros, practican con sus amigos las jugadas que ven en la televisión y se ingenian nuevas formas de hacer ejercicio y divertirse. Los que no adoran el fútbol, se apasionan por las temporadas de baloncesto o béisbol. Otros, en cambio, practican la natación aprovechando la temporada de verano.

Pero, lamentablemente, esta afición por el deporte no se presenta en todos los niños.

Puede ser que rechacen por completo la idea de hacer ejercicio porque están en sobrepeso y les da vergüenza. También puede suceder que tengan problemas de coordinación o de autoestima y no quieran exponerse ante los demás porque temen que sus compañeros se burlen de ellos. Sin embargo, con la epidemia de obesidad infantil que hay en México, en los Estados Unidos y en otros países del mundo, es muy importante que tus hijos incluyan la actividad física en su rutina para poder mantener un peso sano.

¿Por qué es importante el ejercicio en los niños?

  • Fortalece los músculos y los huesos de todo el cuerpo, incluyendo un músculo muy importante: el corazón.
  • Ayuda a obtener mayor flexibilidad y equilibrio.
  • Aumenta su autoestima
  • Los ayuda a mantener un peso sano, es decir, evitar la obesidad
  • Ayuda a su salud mental y emocional
  • Mejora du desempeño escolar
  • Contribuye a su desarrollo social: al ser parte de un grupo o al tener metas personales, su capacidad de relacionarse con los demás, mejora.

¿Cómo puedes hacer que tus hijos se sientan motivados para hacer ejercicio?

  • Antes que nada, ¡no los obligues! El ejercicio debe ser algo divertido y no una carga. Mejor, intenta proponerles otras actividades físicas que pueden ayudarlos a mantenerse en forma y que no necesariamente son los deportes tradicionales: escalar rocas, montar bicicleta, patinar, andar en patineta o bailar. Otras actividades como las artes marciales, la capoeira o los ejercicios aeróbicos en el agua también pueden llamarles la atención.
  • Busca actividades en donde puedas reemplazar el uso del coche o auto por una divertida caminata con tus hijos. Tal vez tengas la posibilidad de ir caminando al supermercado, a la tienda, a la biblioteca o al parque, o simplemente salir a caminar con el perro.  Pídele a tus hijos que te acompañen.
  • Organiza actividades al aire libre e invita a sus amigos. ¿Qué tal un día de campo jugando a la pelota, jugar frisbee (disco volador) en la playa o subir una montaña?
  • Participa con ellos. Si ellos ven que tú estás motivado(a) para hacer ejercicio y no llevas una vida sedentaria, de seguro querrán seguir tu ejemplo.
  • Habla con los niños acerca de los beneficios del ejercicio regular para su salud ahora y a largo plazo. Explícales que ser gorditos no es estar sanos y que la obesidad es un problema real.

Recuérdales que todos los músculos de su cuerpo están ahí para moverse. El tiempo frente a la televisión y con los videojuegos debe ser limitado y sólo contribuye a que suba de peso y a que aumente su riesgo de enfermarse . Si necesitas ayuda para motivar a tu hijo(a) para hacer ejercicio, consulta con tu médico o con sus maestros en la escuela. Entre todos pueden encontrar la forma de motivarlo(a) y así evitar que sufra de obesidad.

Fuente: http://www.vidaysalud.com/diario/ninos-y-adolescentes/el-motivar-a-los-ninos-a-hacer-ejercicio-es-clave-para-combatir-la-obesidad-infantil/

El síndrome del intestino irritable (o síndrome del colon irritable), aunque no es peligroso, puede ser muy molesto. Quienes sufren este síndrome darían lo que fuera por evitar sus incómodos síntomas. La buena noticia es que con algunos cambios en tu dieta, puedes ayudar a controlarlo. ¡Pruébalos!

Qué es el síndrome del intestino irritable?

Si padeces de inflamación (hinchazón) abdominal frecuente, gases, retortijones, cólicos, diarrea y/o estreñimiento, podrías ser de las personas que padece del Síndrome del Intestino Irritable (SII) o Síndrome del Colon Irritable (SCI).

Aunque a te avergüence este malestar, es bastante común. Se calcula que 1 de cada 5 personas lo padece, y el 75% son mujeres. Afortunadamente no es una enfermedad grave, pero estoy de acuerdo contigo en que sí puede ser bastante incómodo y por eso quiero compartir contigo algunas recomendaciones para que puedas controlar los molestos síntomas.

Aún no se sabe cuál es la causa exacta del síndrome del intestino irritable. Sin embargo, se sabe que el estado emocional y la dieta influyen mucho en él. Muchos médicos recomiendan procurar encontrar formas de controlar el estrés y la ansiedad, y hoy en Vida y Salud te damos algunos consejos para que hagas algunos cambios en tu dieta.

SI a las fibras

El incluir alimentos que contengan fibra en tu dieta es la clave para que tus intestinos funcionen bien, especialmente cuando padeces de estreñimiento. Los alimentos que incluyen fibra son los granos integrales (arroz, pan, pasta, cereales), las leguminosas (fríjoles, lentejas, garbanzos), las frutas y las verduras.

El único inconveniente que tiene la fibra es que puede causarte gases y distensión (hinchazón) del abdomen. ¿Te suena conocida esa sensación después de comer un plato de arroz con frijoles? Pues es justamente debido a la fibra. Para evitar esto lo mejor es que la vayas incorporando lentamente para que tu intestino se acostumbre a ella y no te cause malestar. Y si a pesar de esto te provoca gases y distensión estomacal, prueba entonces los suplementos de fibra soluble como el Metamucil, el Citrucel o el FiberCon.

NO a los irritantes

Las grasas, el café, la cafeína, el chocolate, los dulces, el alcohol y el cigarrillo… Todos estos alimentos y el tabaco pueden irritar tu intestino y aumentar la sensación de malestar. Algunos son de digestión pesada y pueden hacer que el intestino se contraiga causándote cólicos y malestar. Y otros, como los dulces, provocan estreñimiento.

NO a aumentar tu diarrea

El alcohol y las bebidas que contienen cafeína, estimulan tus intestinos y no son recomendables cuando tienes diarrea. Así como tampoco lo son la leche y los demás productos lácteos, o los edulcorantes (que endulzan) artificiales como sorbitol o xylitol, que se encuentran en algunos chicles o dulces sin azúcar.

NO a los gases

Si los gases y la distensión son tu problema, evita ciertos alimentos que los aumentan, como los granos, el brócoli, la coliflor y la calabaza, así como los refrescos con gas. Y aunque te cause gracia, también debes evitar el chicle o tomar bebidas usando una pajita o popote, pues podrías tragar mucho aire y eso aumenta tus gases.

SI a los líquidos

Los líquidos, y preferiblemente el agua, son ideales cuando padeces de estreñimiento, pues es absorbida por la fibra y permite que tu material fecal se mantenga suave. Y cuando tienes diarrea, el agua es importante para que no te deshidrates.

SI a organizar tus comidas

El comer a tiempo y varias veces al día es clave para aliviar los síntomas del síndrome del intestino irritable. Cuando comes a tiempo ayudas a regular los movimientos de tu intestino. Y cuando haces 6 pequeñas comidas diarias en lugar de 3 comidas grandes, le ayudas a tu digestión.

Son 6 recomendaciones fáciles de poner en práctica para aliviar tu malestar. Síguelas y verás que pronto tu intestino no estará tan irritable. Si no mejoras, consulta con tu médico de cabecera o con un gastroenterólogo, el especialista en el área. Hay medicamentos que pueden ayudar.

Fuente: http://www.vidaysalud.com/diario/dieta-y-nutricion/los-si-y-los-no-en-tu-dieta-para-controlar-el-sindrome-del-intestino-irritable/

Cuando se trata de sobrellevar el síndrome premenstrual las mujeres tenemos miles de remedios, recetas, pociones y hasta conjuros para lidiar con él; mientras que unos verdaderamente te ayudan y te proporcionan alivio otros no lo hacen e incluso pueden hacerte daño. Si bien la receta de la abuela de ponerse de cabeza te puede funcionar, tal vez no es buena idea hacerse tés con plantas que no conoces y que podrían causarte una intoxicación. ¿Entonces que puedes hacer? Deja de buscar soluciones por todos lados pues aquí te presento las terapias integrales para el SPM que funcionan.

El síndrome premenstrual o SPM es el nombre con el que se le conoce a los cambios físicos y de humor que sufrimos las mujeres los días antes de la llegada de la menstruación; pueden ser de leves a severos y cuando afectan la vida cotidiana lo mejor es tratarlos.

Algunos de los síntomas más comunes del síndrome premenstrual son:

Emocionales

  • Depresión
  • Irritabilidad
  • Ansiedad
  • Insomnio
  • Falta de concentración
  • Cambios en el deseo sexual
  • Llanto repentino
  • Arrebatos de ira
  • Aislamiento social

Físicos

  • Dolor en los senos
  • Dolores de cabeza
  • Cambios en el apetito
  • Aumento de peso
  • Fatiga
  • Problemas de la piel
  • Dolor y malestar general
  • Problemas gastrointestinales
  • Retención de líquidos (con hinchazón de manos y pies)
  • Distención o inflamación abdominal
  • Dolor abdominal

No todas las mujeres padecen el síndrome premenstrual. Para saber si tu o alguna amiga o familiar lo sufren, es necesario acudir a una consulta médica, ahí tu doctor o doctora te diagnosticará de acuerdo a tus síntomas, cuando te aparece y cuánto te dura. Es muy importante que acudas a consulta ya que existen otras condiciones como la depresión, la premenopausia y perimenopausia, que tienen síntomas parecidos, de acuerdo con el American College of Obstetricians and Gynecologists (Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos) es común que haya mujeres buscando tratamiento para el SPM cuando en realidad sufren de depresión o ansiedad.

El síndrome premenstrual, en ocasiones, se puede tratar con terapias integrales efectivas, sin embargo, siempre hay que recordar que no todos los tratamientos funcionan para todas las mujeres y que antes de probar con cualquier tipo de terapia integral debes de consultar con tu médico, él o ella podría sugerirte que, primero pruebes con cambios en tu dieta y en la rutina ejercicio, pues existen formas menos arriesgadas y naturales de lidiar con el molesto síndrome premenstrual.

En cuanto a la dieta, te recomendará que disminuyas la cantidad de sal, de cafeína y de bebidas alcohólicas que consumes. Por otro lado, te dirá que aumentes tu consumo de frutas, vegetales y granos integrales, así como de calcio. En cuanto al calcio, idealmente en tus alimentos. Los productos lácteos bajos en grasa o desgrasados. Si eres intolerante a la lactosa, quizá necesites tomar un suplemento de calcio (1000 a 1200 mg diarios). Probablemente también te recomiende que comas varias comidas pequeñas en el transcurso del día para evitar que sufras de distensión abdominal debido a comidas abundantes.

Terapias de relajación

Yoga: El practicarlo durante todo el mes te podría ayudar a lidiar con los problemas emocionales del síndrome premenstrual, como la ansiedad y el insomnio.

Meditación: Podría ayudarte a reducir los problemas emocionales del SPM, como lo son la ansiedad, los cambios de humor repentinos; también podría ayudarte a dormir mejor y, por consiguiente, a tener un estado emocional más estable.

Biofeedback (bioretroalimentación): Consiste en un entrenamiento especializado para que tu, conscientemente, controles algunas funciones de tu cuerpo y así logres manejar el dolor y el estrés. De esta manera podrías controlar algunos de los síntomas del síndrome premenstrual. Requiere entrenamiento y paciencia, sin embargo, a la larga, podría valer la pena.

Terapias con hierbas o herbales 

Cimicífuga (Cimicífuga racemosa): El extracto de la raíz de la cimicífuga ha servido durante siglos para tratar el síndrome premenstrual y otros problemas femeninos; podría mejorar el estado emocional y ayudar a reducir el dolor abdominal.

Sauzgatillo (Vitex agnus-castus): Con los frutos maduros y secos de esta planta se prepara un extracto líquido, por lo general, la ingesta de este extracto, según algunos estudios, ayuda con la sintomatología del síndrome premenstrual; sin embargo, de acuerdo con el National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH) la calidad de estos estudios ha sido deficiente, así que es necesario hacer más investigación para definir si realmente es efectiva.

Aceite de Onagra: Este extracto líquido que se obtiene de varias especies de plantas pertenecientes al género de las Oenotheras, se utiliza para muchos malestares; en el caso del síndrome premenstrual se bebe y reduce las molestias causadas, principalmente, por la hinchazón. Sin embargo las opiniones con respecto a este aceite son mixtas, pues mientras que unos estudios lo recomiendan otros aseguran que es ineficaz. Parece ser que, la mayor parte de las opiniones sugieren que sí alivia, al menos, la molestia en los senos. Más estudios lo confirmarán.

Ginkgo (Ginkgo biloba): El extracto de la hoja de esta planta milenaria ayuda con las molestias causadas por la inflamación, principalmente la sensibilidad en los senos, pero hay evidencia científica de que, también, reduce la inflamación por retención de líquidos en otras áreas y mejora el estado de ánimo.

Tratamientos con suplementos

Vitamina E : Esta vitamina se encuentra presente en muchos alimentos, como en aceites vegetales, carnes, frutas, verduras, aves de corral, huevos y cereales. Aunque algunos estudios sugieren que el consumo de esta vitamina reduce los problemas de ansiedad y depresión que suelen padecer muchas mujeres durante su síndrome premenstrual, los estudios no parecen coincidir con estos hallazgos.

Magnesio: Los suplementos de magnesio parecen reducen de forma eficaz la retención de líquidos así como los cambios de humor.

Calcio: Tomar 1200 mg de calcio al día podrían mejorar, en general, varios de los síntomas emocionales y físicos que acompañan al síndrome premenstrual.

Si decides probar una terapia integral o un tratamiento complementario o alternativo, es conveniente que consultes a tu médico; lo importante en estos casos es que utilices algo que te ayude y no que empeore tu situación. Es especialmente importante que vayas a consulta si estás embarazada, si crees que podrías estar embarazada, si tienes cáncer de mama, cáncer de los ovarios o cáncer del útero y en general, si eres sensible a los tratamientos hormonales ya que algunos de estos remedios pueden hacerte daño.

Existen otros tratamientos conocidos para el síndrome premenstrual, sin embargo, en muchos de estos casos no está probada su eficacia médica y algunos podrían ser nocivos para tu salud.

El factor de la autosugestión es muy importante en el tratamiento del síndrome premenstrual, muchas veces es la creencia, la fe, la superstición o el simple deseo de mejorarse lo que hace que funcione y puede ser que lo que usas no funcione y no tiene efectos directos en la condición, pero sí puede tener beneficios por la autosugestión. Pero es importante que no haga daño.

Pese a toda la molestia que puede girar en torno al síndrome premenstrual, este es parte de la belleza de ser mujer, por ello la próxima vez que te encuentres sufriendo por tu SPM, quizás lo primero que debes de hacer es cerrar los ojos y respirar profundamente. Y, por supuesto, si te continúa causando molestias, consulta a tu médico, no tienes porqué sufrir. No omitas ningún detalle durante la consulta pues solo así él o ella podrán darte el tratamiento adecuado.

Fuente: http://www.vidaysalud.com/diario/mujeres/terapias-integrales-para-el-sindrome-premenstrual/

 

Un estudio japonés halló una estrecha relación entre la diabetes y la demencia. Las personas que sufren de diabetes tienen muchas más posibilidades de desarrollar problemas en sus funciones cerebrales, a medida que pasa el tiempo. Aquí te contamos más detalles sobre este hallazgo y cómo cuidar algo tan delicado como tu mente.

La diabetes es una enfermedad que afecta a más de 387 millones de personas en todo el mundo. ¡Una de cada 12 personas! Se manifiesta a través de una elevación en el nivel de glucosa o azúcar en la sangre, ya que el cuerpo no produce o no utiliza de manera eficiente la insulina, que es la hormona que ayuda a transformar la glucosa en energía en el cuerpo.

Si no se controla, la diabetes puede generar diferentes problemas de salud (complicaciones de la diabetes) con el tiempo, como ceguera, insuficiencia o falla renal (en los riñones), enfermedades cardiacas, problemas de circulación y hasta la muerte. De hecho, la Organización Mundial para la Salud estima que en el año 2012, 1.5 millones de muertes fueron causadas directamente por la diabetes.

A estas complicaciones, ciertos estudios suman la posibilidad de desarrollar demencia, algo que fue confirmado por de un estudio llevado a cabo en Japón, en el cual científicos de ese país comprobaron que las personas con diabetes tienen un riesgo significativamente más elevado de desarrollar todos los tipos de demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la revista profesional Neurology, unos investigadores de la facultad de postgrados en ciencias médicas de la Universidad de Kyushu en Fukuoka analizaron a más de mil personas, tanto hombres como mujeres, mayores de 60 años de edad, durante once años.

La demencia en sí no es una enfermedad específica sino que se refiere a un grupo de síntomas causados por trastornos que afectan las funciones del cerebro. Por ejemplo, las personas con demencia pueden volverse incapaces de llevar a cabo actividades normales como vestirse o comer, pueden perder su capacidad para resolver problemas o controlar sus emociones, pueden tener cambios de personalidad y hasta imaginarse o ver cosas que no existen.

Otro síntoma frecuente de la demencia es la pérdida de la memoria, pero no te alarmes, muchas personas tienen este problema y no sufren demencia. Las personas con demencia tienen problemas serios con dos o más funciones cerebrales, como la memoria y el lenguaje.

La demencia puede desarrollarse debido a diferentes problemas de salud, como la enfermedad de Alzheimer o un accidente cerebrovascular o derrame cerebral (también conocido como apoplejía o ACV).  Si bien no hay cura para la demencia, actualmente existen varios medicamentos que permiten tratar estos problemas y reducir los síntomas o hacer más lento el avance de la enfermedad.

Mientras tanto, ¿hay algo que puedas hacer para prevenir su desarrollo? Claro que sí, ya que si bien hay cuestiones genéticas que influyen en la demencia, también hay factores relacionados con el estilo de vida que potencian las posibilidades de sufrirla.

Por ejemplo, se considera que los adultos mayores que mantienen una vida activa y una dieta saludable, que controlan su presión sanguínea, su peso y el nivel de azúcar en la sangre, tienen menos peligro de desarrollar demencia. Esto es así ya que el cerebro, como otras partes del cuerpo, requiere estimulación y ejercicio para mantener su funcionamiento.

Ahora que tienes esta información, tienes un motivo más para incorporar hábitos de vida saludables que no sólo te ayudarán a estar sano por más tiempo sino que también pueden ayudarte a mantenerte de buen humor y con una mente bien clara.

Fuente: http://www.vidaysalud.com/diario/diabetes/que-tiene-que-ver-el-azucar-en-la-sangre-con-la-demencia/

 

A las conocidas razones para cuidar el peso y mantenerse en forma se agrega una más: el riesgo de desarrollar periodontitis, la inflamación crónica de las encías, de los ligamentos y de los huesos que sostienen a los dientes y que constituye la causa principal de la pérdida de los dientes en los adultos.

En general, nos acordamos de cuidar nuestra boca cuando nos duele una caries (una picadura de un diente o una muela) o no podemos comer helado porque nos hace ver las estrellas. Sin embargo, varios estudios comienzan a demostrar posibles relaciones entre las enfermedades bucales con otras que tienen más riesgos para nuestra salud.

Ya te habíamos contado sobre un estudio realizado en Inglaterra, publicado en la revista British Medical Journal, que demostró que quienes mantienen sus dientes y sus encías sanas tienen menos posibilidades de sufrir ataques cardíacos.

Ahora, unos hallazgos indican una relación entre las enfermedades periodontales (de las encías) con la obesidad.

Por esta razón, el mantener un peso saludable y el hacer ejercicio también ayuda a proteger la boca, además de los consabidos beneficios en general que esto trae para tu organismo, como por ejemplo, el reducir la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2.

Dos de esos descubrimientos, detectados por unos investigadores de las universidades de Harvard y Puerto Rico, fueron presentados durante una reunión general de la Asociación Internacional de Investigación Dental (IADR, por sus siglas en inglés).

Uno evaluó a 37,000 hombres, que fueron monitoreados a largo plazo, teniendo en cuenta factores de salud y nutrición, y detectó que quienes estaban obesos (de acuerdo al índice de masa corporal o IMC) tenían un 29% más de posibilidades de desarrollar periodontitis.

El otro tomó en cuenta la estatura, el peso y la circunferencia de la cintura en casi 150 hombres y mujeres mayores de 70 años, para determinar si existía alguna asociación entre el exceso de grasa y la enfermedad periodontal. En efecto, luego de analizar la información considerando todos los datos, los investigadores determinaron que los adultos mayores con niveles elevados de grasa abdominal tenían una incidencia significativamente más alta de periodontitis.

Además, otra investigación, esta realizada por la Universidad de Florida en los Estados Unidos y publicada en el Journal of Periodontology, encontró que la salud general y la salud bucal están relacionadas, por lo cual las personas que quieren mantener dientes fuertes deben lograr un peso adecuado y hacer alguna actividad física. Samuel Low, el autor principal del estudio, explicó que la mala salud general aumenta el riesgo de desarrollar periodontitis, una inflamación crónica de las encías, de los ligamentos y los huesos que sostienen a los dientes.

La periodontitis no sólo constituye la principal causa de la pérdida de los dientes en los adultos sino que algunas investigaciones la relacionan con enfermedades del corazón, con la diabetes y con la artritis reumatoide.

A medida que las investigaciones continúan demostrando una relación más estrecha entre la salud del cuerpo en general y la de la boca, se vuelve más importante el prestarle atención a nuestros dientes y encías y el cuidarlos debidamente todos los días, no sólo cepillándolos luego de cada comida, al levantarse y antes de ir a dormir, sino también haciendo ejercicios regularmente y evitando el sobrepeso.

Fuente: http://www.vidaysalud.com/diario/salud-bucal/que-tiene-que-ver-el-peso-con-la-periodontitis-y-la-salud-bucal/

Si tienes presbicia y no puedes leer sin gafas (anteojos o lentes), pero nunca has conseguido acostumbrarte a ellas o se te pierden constantemente, tal vez la solución a tu problema esté a la mano. Es posible que un dispositivo ocular, diseñado recientemente, permita que tus anteojos para leer pronto sean algo del pasado.  

¿Has pasado de los 40 años? En ese caso, es probable que ya no puedas leer, coser ni hacer ninguna tarea que requiera ver de cerca sin la ayuda de unas gafas con la corrección adecuada. La presbicia (presbiopía) o “vista cansada”, que dificulta la visión cercana, afecta a más de mil millones de personas de más de 40 años en todo el mundo.

La presbicia ocurre porque a medida que envejeces, el cristalino se va endureciendo y perdiendo la capacidad de curvarse para enfocar los rayos de luz sobre la retina. Esta capacidad del cristalino de cambiar de forma, es lo que le permite al ojo enfocar los objetos a diferentes distancias. Con el paso de los años, concretamente a partir del final de la treintena y comienzo de los 40, la mayoría de las personas comienzan a experimentar las dificultades asociadas con la visión de cerca. Generalmente, la presbicia se corrige con anteojos graduados o lentes de contacto.

Si la padeces, hay esperanzas de que puedas deshacerte de tus gafas o lentes. Existen varios productos diseñados recientemente para tratar esta condición, entre ellos, un implante.

Este es un dispositivo delgado y flexible en forma de anillo, de 3.8 milímetros de diámetro, con un agujero de 1.6 milímetros en el medio, que se implanta en la córnea del ojo. El anillo se inserta dentro de un pequeño hueco en la córnea que cubre la parte frontal del ojo, y actúa como una cámara, ajustando la profundidad del campo visual. Eso permite que una persona con presbicia pueda ver bien tanto de cerca como de lejos.

El nombre del dispositivo es KAMRA®, y según sus creadores, tiene la ventaja de que se implanta en unos 10 minutos, empleando sólo anestesia local.

Un estudio evaluó el dispositivo en más de 500 pacientes de 45 a 60 años en América, Europa y Asia, que padecían de presbicia, pero no de miopía. Los investigadores lo implantaron en los pacientes, y les hicieron un seguimiento de tres años.

Después de los tres años de seguimiento, se halló que la vista del 83% de los pacientes era de 20/40. De acuerdo con esto, los pacientes que se hacen el implante pueden leer el periódico sin gafas correctoras y sin que se perturbe la visión lejana, necesaria para las actividades que requieren buena vista a la distancia, como conducir un auto.

Lo mejor es que, a diferencia de otros tratamientos contra la presbicia que no pueden revertirse, éste es reversible. Si por algún motivo surge alguna complicación, el dispositivo se puede quitar fácilmente.

El dispositivo KAMRA® ya está disponible en Estados Unidos, en Asia, en Europa y en América del Sur. Para el mercado norteamericano, ya se están desarrollando dos tipos más de implantes en la córnea.

Habla con tu oftalmólogo. Pregúntale si esta es una buena opción para ti. Es posible que puedas dejar de usar tus anteojos para ver de cerca, y puedas sustituirlos por un implante que te ayudará a ajustar la visión a cualquier distancia.

Fuente: http://relajate.net/melanoma-mortal/

¿Quién no quiere evitar ese molesto dolor de espalda que a veces se empeña en volver una y otra vez? La tendencia que existe a tener una vida sedentaria hoy en día, no ayuda a la espalda. Así que asegúrate de ayudar a tu columna a mantenerse sana y sin molestias. Haciendo estos 7 ejercicios sencillos para fortalecerla y mejorar tu postura, podrás encontrar alivio para tu espalda.

Las malas posturas en el trabajo, la oficina e incluso cuando te sientas en el sofá a ver la televisión, frecuentemente son la causa de los molestos dolores de espalda que a veces son tan fuertes que pueden interferir en tus actividades cotidianas.

Afortunadamente, existen algunos simples ejercicios que puedes practicar sin mucho esfuerzo para aliviar y prevenir esas molestias que se apoderan de la espalda. Y lo mejor de todo: sólo 15 minutos diarios pueden ser suficientes para combatir el dolor.

¿Por qué es importante ejercitar y cuidar la espalda? Nada más y nada menos por que la espalda es el sostén del cuerpo, y es ella la que te ayuda a moverte y a mantener el equilibrio. Pero para lograr cumplir con su función, la espalda tiene que estar fuerte. Si pudieras verla en detalle, te darías cuenta de que la espalda está compuesta por huesos largos y resistentes como la columna vertebral y músculos potentes que debes mantener en forma. Está bien que te preocupes por tener un abdomen plano, pero no debes olvidarte de que una espalda fuerte es indispensable para estar en buenas condiciones y no padecer de dolor.

Para evitar el dolor de espalda – y mantener los músculos fuertes – es recomendable que hagas ejercicio y evites llevar un estilo de vida sedentario.

Además, puedes adoptar una actitud mental de acción frente al dolor y mejorar tu postura en las actividades cotidianas, como al dormir, al inclinarte, al levantar cosas pesadas, al ponerte o estar de pie y al sentarte, por ejemplo, de modo que sean menos perjudiciales para la espalda.

Asimismo, el practicar algún deporte como el yoga o la natación puede ser útil para prevenir el dolor de espalda, aunque es conveniente consultar a un médico antes de iniciar cualquier actividad física.

Aunque no tengas tiempo para practicar algún deporte, aquí hay 7 ejercicios sencillos que puedes realizar diariamente. Sólo te llevarán un ratito y podrás aliviar la tensión en la espalda y mejorar el grado de movilidad e independencia:

1. Acostado sobre una superficie plana (el piso es ideal), lleva hasta tu pecho y baja lentamente primero una rodilla (aguanta unos 10 a 30 segundos) y luego la otra; luego haz lo mismo con las dos rodillas juntas. Repite esto varias veces.

2. Con la espalda plana sobre el piso, deja caer lentamente tus rodillas primero hacia un lado y luego hacia el otro, tratando de que las rodillas toquen el suelo al costado sin levantar ninguno de los dos hombros del piso (aguanta unos 5 a 15 segundos de cada lado). Repite esto varias veces.

3. Mientras estas acostado con la espalda plana sobre el piso, las rodillas flexionadas y las plantas de los pies bien apoyadas, trata de despegar la cintura del piso sin levantar la cola y luego vuelve a bajar lentamente (aguanta 10 a 30 segundos). Repite esto varias veces.

4. Ahora repite el ejercicio anterior pero esta vez sí levanta la cola del piso y vuelve a bajar lentamente, hasta apoyar toda la espalda nuevamente(aguanta 10 a 30 segundos). Repite esto varias veces.

5. De rodillas y apoyando las palmas en el piso, pon la espalda recta como formando una mesita, baja la cintura lo más que puedas y finalmente inclínala hacia arriba sin despegar las manos ni las rodillas del piso. Repite esto varias veces.

6. Sentado sobre una silla sin respaldo, cruza una pierna sobre la otra y gira la cintura y los hombros primero hacia un lado y luego hacia el otro. Repite este ejercicio cruzando la otra pierna.

7. Sentado sobre una silla sin respaldo, con los pies bien apoyados en el suelo y la espalda derecha, trata de juntar los hombros por detrás, mantente unos 5 a 10 segundos y vuelve a la posición normal. Repite este ejercicio varias veces.

En todos los casos, acuérdate que debes respirar durante los ejercicios y no exageres con el número de repeticiones. Si bien pueden generar alguna molestia propia del estiramiento, estos ejercicios no deben de doler. Incluso, luego de realizarlos deben causar una sensación placentera y de disminuir el dolor.

Estos ejercicio están contraindicados durante una crisis aguda de dolor de espalda. Si ese es tu caso, consulta con tu médico para que te de el tratamiento adecuado.

Además, ten en cuenta que estas sugerencias son para personas sanas. No practiques estos movimientos si tienes o crees que tienes otros problemas en la espalda. En este caso, también consulta con tu médico antes de realizar cualquier ejercicio, él o ella será quien te recomiende una rutina diaria de acuerdo a tu condición.

Fuente: http://www.vidaysalud.com/diario/ejercicio/ejercicios-para-fortalecer-la-espalda-y-prevenir-el-dolor/

Las amígdalas y las adenoides son un tema recurrente en la salud de los niños. Que si duelen, que si se inflaman, que si hay que operarlas. ¿De qué se trata todo esto? Sigue leyendo para que aprendas más sobre las amígdalas y las adenoides y te enteres de cuándo y por qué hay que sacarlas.

Cuando Luisa oye la palabra amigdalitis, la asocia con una pesadilla. Su hijito de 7 años tiene infecciones recurrentes en las amígdalas (anginas) y ahora el médico le ha recomendado operarlo para sacárselas, pues todos los tratamientos para evitar que tenga infecciones no han sido efectivos.

De tantas infecciones que ha tenido, Luisa se interesó mucho en aprender sobre las amígdalas. ¿Para qué sirven? ¿Qué es la amigdalitis? ¿Cuándo se tienen que extirpar o sacar? ¿Cuál es la diferencia entre amígdalas y adenoides? Apuesto a que tienes las mismas preguntas rondando por tu cabeza.

Para empezar, las amígdalas son una masa de tejido linfático que se encuentran detrás de la lengua, a ambos lados de la garganta o faringe (cuando abres la boca y haces “aaa” las puedes ver justo en la entrada de la garganta).  Las adenoides, por su parte, cumplen la misma función pero se encuentran en la parte superior de la garganta, detrás de la nariz, por encima del paladar blando. Sirven para retener las bacterias y los virus que entran a la garganta y las vías respiratorias. Además producen anticuerpos para combatir las infecciones. Parece irónico entonces, que ellas, que están destinadas a proteger al cuerpo de ciertas enfermedades, terminen siendo víctimas de esas mismas infecciones. Son como un soldado herido que queda entonces fuera de combate.

La inflamación de las amígdalas o la amigdalitis, la cual se presenta con frecuencia, es causada por una infección que puede solucionarse por sí misma o puede tratarse con antibióticos. En algunas ocasiones, las amígdalas y las adenoides se pueden inflamar sin que el niño(a) tenga ningún síntomas y así como se inflaman (hinchan), vuelven rápidamente a su normalidad.

Sin embargo, no todos los niños tienen igual suerte y algunos padecen de síntomas e infecciones recurrentes, que requieren antibióticos y que hacen que la única solución sea la cirugía para extraer las amígdalas, las adenoides o ambas. Generalmente hay ciertas razones por las cuales el especialista puede recomendar una operación.

El médico puede recomendar cirugía de las amígdalas, de las adenoides o de ambas en el caso de que el niño o niña sufra de:

  • Problemas para tragar debido a la inflamación (hinchazón) de las amígdalas
  • Dificultad para respirar normalmente (es decir, que lo hace a través de la boca y no de la nariz)
  • Interrupción en el sueño que incluye ronquidos y dificultad para respirar (en ocasiones les causa apnea del sueño)
  • Infecciones recurrentes en las amígdalas (mínimo 7 episodios en un año, o mínimo 5 episodios cada año por dos años, o tres episodios cada año por dos años)
  • Infecciones recurrentes en el oído y sinusitis que no responden al tratamiento con medicamentos
  • Ganglios linfáticos inflamados debajo de la mandíbula que duren por lo menos 6 meses y no se desinflamen con antibióticos
  • Adenoides que crecen al punto de afectar el habla e interfieren con el crecimiento normal de la cara.

A pesar de que la amigdalectomía (que es la operación en la que se quitan las amígdalas) es la segunda cirugía que se realiza con mayor frecuencia en los niños después de la cirugía para colocar los tubos en los oídos para la prevención de las infecciones en los oídos, actualmente se operan menos niños que en el pasado en todo el mundo. El criterio para operar es más estricto. Sin embargo, si tu hijo(a) necesita la operación, los beneficios son enormes. El sacar las amígdalas no significa que tu hijo(a) no podría tener dolor de garganta en el futuro, todavía puede contraer catarros o gripes con dolor de garganta, pero será diferente.

La cirugía para extraer las amígdalas (amigdalectomía) y/o las adenoides (adenoidectomía) es corta, por lo general dura alrededor de 30 minutos a 1 hora, pero requiere anestesia general. La recuperación tardará una semana o más y estará acompañada de molestias para comer y beber. Sin embargo con algunos medicamentos para el dolor que te recomendará el médico, mucha paciencia y amor, tu hijo(a) se recuperará pronto y podrá regresar a sus actividades y a sus juegos.

Fuente: http://www.vidaysalud.com/diario/ninos-y-adolescentes/cuando-hay-que-extraer-las-amigdalas-anginas-y-las-adenoides/

¿Puedes hacer ejercicio cuando estás resfriado o tienes gripe? La respuesta a esta pregunta depende de los síntomas que tengas y de la cantidad de ejercicio que hagas. Como sucede con todo en la vida, el ejercicio puede ser benéfico cuando se hace en su justa medida, pero puede ser negativo cuando es excesivo. Antes de ponerte las zapatillas deportivas, infórmate bien.

Si le haces esa pregunta a tu mamá, probablemente te diga que lo mejor es que te quedes en cama hasta que estés mejor. Y si le preguntas a un amigo, te puede decir que lo mejor es hacer ejercicio para “sudar” el virus. ¿A quién le debes creer? En cierta medida, los dos tienen razón.

Tu amigo tiene razón en que el ejercicio te puede ayudar a combatir el virus que causa el resfriado o la gripe (influenza). Aunque no al hacerte sudar, sino al fortalecer tu sistema inmunológico. Cuando haces ejercicio, tus glóbulos blancos, encargados de defender tu cuerpo de virus y bacterias, corren más fácilmente por tu torrente sanguíneo y así combaten las infecciones más rápido. Esto no sólo te ayuda a combatir la enfermedad, sino que indirectamente te ayuda a prevenir futuras recaídas pues mantiene tus defensas más fuertes.

Pero tu mamá también tiene razón cuando te dice que descanses, pues tu sistema inmunológico necesita que tu cuerpo esté descansado y libre de estrés para poder funcionar mejor.

Las preguntas claves entonces para saber si debes o no hacer ejercicio cuando estás resfriado o tienes gripe, son: ¿cuándo? y ¿cuánto?

¿Cuándo?

Todo depende de los síntomas de la gripe. Es seguro hacer ejercicio cuando tus síntomas son leves y tolerables, como: estornudos, nariz que gotea o está congestionada, dolor de garganta. En cambio, no es conveniente cuando tus síntomas son más fuertes, como: congestión de pecho, tos, malestar estomacal, dolor de músculos, fatiga y fiebre. Especialmente si haces ejercicio cuando tienes fiebre, puedes deshidratarte. Nadie con fiebre debe de ejercitarse.

La clave está en prestarle atención a tu cuerpo. Cuando los síntomas de la gripe son ligeros y te sientes bien ejercitando, continúa. Pero si te sientes mal a medida que continúas la actividad física, bájale al ritmo o simplemente para y vete a descansar. Y por el otro lado, cuando los síntomas de la gripe son más fuertes y no tienes ni ánimo de levantarte para ir a la escuela o al trabajo, menos ánimo vas a tener para salir a trotar o a montar bicicleta. En ese caso tu cuerpo está pidiendo reposo y buena alimentación para recuperar las energías. Y, si se puede, muchos mimos para recuperar el ánimo.

¿Cuánto?

El ejercicio regular y moderado fortalece tu sistema inmunológico, en compañía de una buena alimentación, suficiente descanso y estar libre de estrés. Cuando hablo de ejercicio regular, me refiero a actividades que se hacen mínimo por 30 minutos diariamente o varias veces a la semana, y que son básicamente cardiovasculares como montar bicicleta, correr, nadar, caminar, patinar, entre otros.

Pero cuando haces ejercicio intensivo y extremo, los efectos sobre tu sistema inmunológico pueden volverse negativos. Algunos estudios han descubierto que el ejercicio excesivo puede disminuir la cantidad de glóbulos blancos que recorre tu cuerpo, y al contrario, aumenta las hormonas del estrés (la adrenalina y el cortisol) que a largo plazo pueden debilitar tu sistema inmunológico y hacerte más propenso a enfermarte.

Si definitivamente tienes muchas ganas de ir a ese juego de fútbol o de ir al paseo en bicicleta con tus amigos, escucha a tu cuerpo, o consulta con tu médico, él o ella podrá darte un consejo más acertado tras evaluar tus síntomas. Y ante la duda, si estás enfermo con una gripe o un resfriado, recuerda que típicamente es cuestión de unos cuantos días si no se complica y es mejor errar en el lado del descanso que en el de la actividad física.

Fuente: http://www.vidaysalud.com/diario/ejercicio/puedo-hacer-ejercicio-cuando-estoy-resfriado-o-tengo-gripe/